viernes, 30 de octubre de 2009

NUESTRO TEMA


Nuestro tema esta cantado con arena, espuma y aves del amanecer.
Nuestro tema está listo para ser prisa de las aves migratorias;
nuestro tema es para ver llover.

Nuestro tema está desnudo en un balcon fotografiando espigas de la mar; nuestro tema está viéndonos juntar besos a las seis de la mañana;
nuestro tema es para recordar.

Nuestro tema de amor tiene quebrantos pero su empeño sana el dolor.
Nuestro tema de amor nos cuesta tánto que ya es un sueño y una canción.

Nuestro tema está en un solo de piano y en el beso más abrazador;
nuestro tema está en el corredor de un hotel que se ha quedado solo,
nuestro tema ees un alarde, amor.

Nuestro tema de amor tiene quebrantos pero su empeño sana el dolor.
Nuestro tema de amor nos cuesta tánto que ya es un sueño y una canción.

COMO LA CIGARRA


Tántas veces me mataron, tántas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando; gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal... y seguí cantando.
Tántas veces me borraron, tántas desaparecí, a mi propio entierro fuí solo y llorando; hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después que no era la única vez... y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.
Tántas veces te mataron, tántas resucitarás,; cuántas noches pasarás desesperando;
y a la hora del naufragio y miraré la oscuridad alguien te rescatará... para ir cantando.
Cantando al sol como la cigarra después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.

CAÑA Y TAMBOR


Si alguna vez
piensasque tu sentimiento es grande
que eres capaz
de darme amor hasta en la ausencia
el sol y las estrellas serán míos
así como tu luz de luna nueva

Al fin dirás que ya no te sientes solitaria
y que guardabas para mí tu primavera
y bailaremos juntos nuestros sueños
preciso y sin ningún tiempo de espera

Quiero vivir de cara a tu presente
para seguir cantando en esta vida
Quiero guardar el mágico segundo
cuando en tu cuerpo me voy derritiendo
Casi muriendo sigo creyendo
en creciendo, estoy viviendo

BUSCANDO TU MIRADA


¿Qué haré con estos ojos, esta visión abierta? Pasar entre las calles que olvidé repasar. Se ha abierto el universo más allá de mi pieza y hay tánta gente afuera que no puedo abrazar.
Todos los bocinazos que rompen mis oídos ne hacen amar el grillo que solía escuchar. Metido por la noche hablando a las estrellas entre tus artilleras yo aprendí a dibujar.
Son tan grandes las calles y yo soy más pequeño enmedio de mi pueblo que no puede esperar. Y yo que esperé por años para usar mis banderas, pintarlas entre gritos antes del despertar. De nuevo entre mi gente buscando tu mirada, la vida que me llama y besa mis pies. Luego llega tu abrazo y tus manos retozab como aves que me invitan para volver a vivir, de nuevo vivir, contigo vivir, vivir.

VENGO DEL SUR


Nací para cantar estas tristezas, meter la luz entre las alimañas; recorrer la impudicia con un rayo, tocar las cicatrices inhumanas.
América, no soy de padre y madre, nací de las cenizas araucanas; pues cuando el invasor buscaba el oro, fuego y dolor le adelantó mi patria.
Acaricio el recuerdo de los héroes, llevo la subterráneas esperanzas; porque de qué serviría el canto; el don de la belleza y de la palabra... si no sirvieran para que mi pueblo conmigo combatiera, conmigo caminara.
Yo represento tribus que cayeron defendiendo banderas bien-amadas y no quedó sino silencio y lluvia después del esplendor de sus batallas.
Pero yo continúo sus acciones y por toda la tierra americana sacudo los dolores de mis pueblos; incito la raíz de sus espadas.

Pablo Neruda

miércoles, 28 de octubre de 2009

LA ESCALERA


Iba silbando mi trino por una calle cualquiera,
cuando a un lado del camino me encontré con la escalera.
Era una escala sencilla de rústico enmaderado
desde la calle amarilla hasta el rojo de un tejado.
¿Qué se verá desde el techo? dijo la voz de lo extraño,
y sin meditar el trecho le puse afán al peldaño.
La brisa me acompañaba en el ascenso y el alma
y mi camisa volaba junto al sinsonte y la palma.
Mientras más ganaba altura la calle me parecía
más pequeña, menos dura, como de juguetería.
Y sucedió de repente que después de alimentarme,
con la visión diferente sólo quedaba bajarme.
Dejé la altura en su calma, dejé el cielo en su horizonte,
siguió batiendo la palma, siguió volando el sinsonte.
Me encontré con la escalera cuando a un lado del camino
por una calle cualquiera iba silbando mi trino.

Silvio Rodríguez