martes, 14 de abril de 2009

YO DIGO QUE NO SOY UN HOMBRE PURO


Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario, o posible, o si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua
químicamente pura, el agua de laboratorio,
sin un gramo de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah! Qué porquería.
Yo no te dio pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres naturalmente,
pues mi amor sabe decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos, y chorizos, y huevos, pollos,
carneros, pescados y mariscos, y bebo ron
y cerveza y aguardiente y vino, y fornico
(incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo creo que hay muchas
cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
En vez e acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado,
donde abre sus flores de semen provisional
La fauna pederasta
La pureza de los clérigos
La pureza de los académicos
La pureza de los gramáticos
La pureza de los que aseguran
Que hay que ser puros, puros, puros
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande
La mujer del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes
en el pecho, y dice santo, santo santo,
Cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza
De quien no llegó a ser
lo suficientemente impuro
Para saber qué cosa es la pureza.
Punto, fecha y firma
Así lo dejo escrito.
Nicolás Guillén

No hay comentarios:

Publicar un comentario